Después de varios meses me he dado cuenta, negando en cierta forma mi suerte de despistada... Que fui feliz contigo. La primera etapa, lo negaba todo, por justificar mi abandono y poca cabeza, por resistirme a aceptar que te amé bajo la lluvia y en verano, climas y estaciones favorables para compartir y vivir con alguien diferentes intensidades del querer.
No quería creer, para no sufrir, para no ser tachada por la moralina mortal, para no ser juzgada y por supuesto para no morir. Sin embargo, al pasar el tiempo, fui muriendo por dentro, con todo lo que faltaba conocer de ti, fui muriendo cuando el verano paso, por tu autismo negado y por mí también... Morí al fin
Viví noches interminables de duelo, de negro y de gris, donde olía las flores marchitas del adiós, el formol de los recuerdos, las lágrimas amargas y saladas del rencor y la soledad de la espera y el eterno remordimiento de aceptar futuros encuentros sin amaneceres.
Convivir después con el rencor, que oprimía siempre, culpable eras tu ahora no yo, así merecerías saber y cargar con algo, para que sepas cuánto pesa el amor. Nunca sabré tus causas, aunque tus tres razones son suficientes para mí, por ello desde allí no hubo un sólo nacimiento además hubo algo que creció en mí... El perdón
El comprender al fin, con la lógica más sencilla que no debí juzgarte y quedarme sin remordimientos, sin dudas, sin poder ser, o pudo ser. Nada de ello te haría quedarte conmigo, porque comprendí que soy más valiosa que tú y que no merezco tenerte efímeramente ni compartirte.
No merezco algunas aristas y pedazos de ti, no merezco esperar, esperar, esperar. No merezco despedirte en cada terminal, aeropuerto y carretera y quedarme con la angustia de compartirte en soledad hasta tu regreso. Comprendí además que tu familia es más importante que tú y yo, que tus hijos merecen a un padre completo y no por periodos de tiempo, al final ellos serán los únicos que quedaran después de todas tus complicaciones.
Por ello y por todo, te desato, hoy de mi vida, me quedo tranquila y feliz de que hayas formado parte de ella y que haya sido feliz contigo desato ese hilo fino y transparente que unían nuestras vidas... Por mí y por ti.