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Amar sobre todo
Jesús, guía mi barca hacia tu puerto
sobre aguas cálidas y serenas olas
que tengo miedo de quedarme a solas
en alta mar y con el corazón abierto…
Abierto pues muchas veces el confiado
siguió los pasos de un amor que era
una gatita que se volvía fiera
y me dejaba todo herido y rasguñado…
Y besos, muchos besos, muchas flores,
muchas caricias que insinuaban todo,
muchas promesas con los pies en lodo,
le dieron a mi alma muchos sinsabores…
Y después de tantas noches de desvelo,
de besos dulces bajo la luna llena,
de suaves frases de su voz amena,
llorando vi que se quemaba el cielo.
Jesús, guía mi barca hacia tu puerto
sobre aguas cálidas y serenas olas
que tengo miedo de quedarme a solas
en alta mar y con el corazón abierto.
Hombres fuertes rendido a unos besos
hombres ágiles prisioneros de unos labios
ojos que hacen tontos a los más sabios,
cabellos que a los libres vuelven presos.
La noche oscura, llena de desconsuelo
llegó la fiera con la esperanza rota,
yo fui el pañuelo y en él gota a gota
secó sus lágrimas y lo tiró en el suelo…
Y al marcharse presurosa la aurora
dejó su resplandor azul en mi ventana,
mi amor herido en un vaso de porcelana
y un corazón que sufre a toda hora…
Jesús, guía mi barca hacia tu puerto
sobre aguas cálidas y serenas olas
que tengo miedo de quedarme a solas
en alta mar y con el corazón abierto.
Su amor tedioso cual si fuese hiedra
se enredó a mi alma triste y enamorada
aquella que nunca haya caído enredada
que hable y me tire la primera piedra…
Y a pesar de saber que tantas veces
te dejo con el alma en vela sin difunto,
y aún así la buscaste te pregunto:
¿Por qué alma mía te entristeces?
El amor no siempre nos muestra la salida
de los laberintos por donde nos lleva,
no soltamos su mano aunque nos llueva
limón y sal en la profunda herida.
Colaboración de Raúl Navarro
Nicaragua
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