Rueda y rueda
la mágica locura de la vida
cuando la hélice
de tus brazos rozan mis hombros de vuelo,
y los puentes de los corazones
quedan a la dulce intemperie.
Tu cuerpo rueda recostada en mi lengua
y tu alma escribe estas notas,
como un papel de selva colorida
donde los tigres revelan su pelaje.
El espasmo llega
en tus muslos de abra a la fatiga
donde titilan mis sudores su imponente reinado.
Mientras nace la flor reciente
en tu vello de ingle y simiente,
Colaboración de Ricardo Álvarez
Argentina
