Un viaje al filo de la muerte me han propuesto, de mil días en un segundo, con la levedad de un beso inmortalizado en los labios de una mujer esqueleto. - Qué mal le haces tiempo, al jugar con nuestras presencias. Qué deseo más injusto es querer perder el equilibrio manteniéndome de pie, embriagado de pasión y de torpe tropezar: ¡Qué feliz se desvanece la ciudad ante tu caminar!
Libre e irreal, en un instante atardeces pacífica, al otro te levantas desnuda y bebes una copa de vino aturdiendo praxis que sólo los cuerpos pueden comprender. Por mis ideas ante Dios expió estos pecados provocados, no eres idea idealizada, eres mujer de lunares inexplorados, eres mujer al alcance de mi frágil tacto, eres mujer de frutas y dátiles, de aromas intachables provocadora de suspiros asesinos. Tú eres en mi existencia tal y como mi presencia no cambie tu ser.
Si tú gitana eres paraíso, te propongo seas básica y práctica, al fin y al cabo, un poco más feliz. Yo idiota y dichoso al vacío me dejo partir; con un cuerpo de maletero a la cita de la muerte me adentro ¡qué los pájaros de mi cabeza se liberen que he de caer! Al límite de la dicha, a trece centímetros de tu vientre la aventura de la muerte viviré.
Ahora duerme entre besos, es una cita, mañana me contarás otra historia.
Este escrito particular no es más que una larga conversación entrecortada para agrado de mi amada, quién ha dicho que de un chat no se puede desprender algo más poético. Le ofrezco a su aprecio un homenaje a aquella apasionante y hermosa mujer que me desvela con su cuerpo y entresueños.
Colaboración de Klaus Bonaparta
Venezuela
