Hace mucho que no me encontraba con el amor, hacia demasiado tiempo que él y yo nos peleamos, nos separamos y yo fui muy clara con él al pedirle que jamás regresara, su presencia sólo me hacía llorar y con la intensión de ser feliz lo alejé de mi vida para siempre.
No fue necesario pedirlo dos veces, fue tan pronto y de repente cuando el amor dejó de buscarme, yo desesperada y como loca lo buscaba en todos lados, aquí, allá, más allá, hasta dónde sabía que no lo encontraría; el amor me volvió loca al grado de hacerme inventar miles de veces que yo vivía con él, que lo tenía conmigo y que disfrutaba mucho de su compañía, realmente me había vuelto loca pues todas las noches antes de irme a dormir lo veía, lo sentía y hablaba con él.
No sé como fue, pero un día me llené de valor y despedí al amor de mi imaginación, me cansé de estar loca y creer que el amor estaba conmigo, me cansé de buscarlo donde no existía y creer que ahí estaba.
Me despedí de él y seguí adelante como pude, a los pocos meses de haberme alejado de él encontré en mi camino a la ilusión, venía acompañada de un hombre que yo conocía perfectamente y del que no podrían esconderme nada, estaba muy feliz y la ilusión intentó llamar al amor y yo estaba dispuesta a recibirlo, fue entonces que el deseo llegó a mi vida y despojó al amor de mi camino; el deseo no se consumó y ese hombre fue claro y sincero cuándo me hizo saber que todo acabó.
Una vez más y a la vuelta de la esquina, literalmente, encontré una vez a la atracción, se puso en mi camino y me llamó miles de veces, pero yo me resistí todas esas miles de veces; una tarde ya no pude más y caí en la trampa que me había puesto la atracción, era un hombre diferente de todos los que antes había conocido, él traía en su bolsillo izquierdo a el amor, en el derecho traía a la atracción y al deseo; yo tomé el bolsillo izquierdo y saqué lo que contenía para después tirarlos al viento y que se fuera sin rumbo.
Preferí tomar el bolsillo derecho y dejé de amar, para sólo desear a ese hombre que el destino había puesto en mi camino, no debo negar que lo dudé muchas veces, no fue fácil elegir entre ambos bolsillos pero él, el hombre de los bolsillos, fue quien con su actitud me hizo elegir el bolsillo derecho, él me hizo saber que si elegía el bolsillo izquierdo lloraría como lo había hecho tantas veces al elegir el amor, el deseo tampoco se consumó, ahí está aún esperando un momento para hacerse realidad.
Una tarde encontré en el camino, una vez más a la atracción, está vez sin motivos, de la nada y a causa de la actitud de un hombre, en toda la extensión de la palabra, llegó a mí quise una vez más que fuera el deseo el que reinara entre él y yo, y todo empezó así, cada que yo lo veía era el deseo el que me hacía sentir que ese hombre debía ser mío.
Una noche él se acercó a mí con las manos juntas y cerradas, como si fueran una esfera, miró mis ojos y, no sé como fue, abrió sus manos y sopló en mi rostro lo que llevaba en ellas, cual fue mi sorpresa que era mi peor enemigo, el amor.
Y aquí estoy esa misma noche es hoy, y tengo miedo de recibir el amor que él sopló en mi rostro, tengo miedo que haya logrado llegar a mi corazón y yo vuelva a amar, tengo miedo que él sea quien vuelva a darme la ilusión de creer en el amor y que me falle, tengo miedo de ser feliz con él y después tener que llorar sin reproches porque yo fui quien recibió el amor que él me ofreció.
Tengo miedo porque es justamente él de quien nunca debo enamorarme, porque es él a quien me prohibieron amar desde hace tiempo atrás; no entiendo porque me prohibieron amar a quien me pide a gritos que lo ame, no entiendo porque tengo prohibido amar a quien, después de tanto tiempo, he decidido amar.
Tengo miedo simplemente porque no quiero llorar y tampoco quiero saber que es lo que él quiere de mí, tengo miedo de que la atracción y el deseo me hayan abandonado para irse con él y el bendito amor haya aprovechado esas ausencias para entrar en mi vida.
Tengo miedo porque simplemente en este momento en vez de pensar que él será una perfecta aventura me estoy preguntando si es posible ser feliz con él, amándolo.