![]() |
![]() |
Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto Carta a mi hijo
“No… ¿cómo crees? no puedes estar embarazada, seguro es otra cosa…”, le decía yo a tu madre, incrédulo ante la posibilidad de que así fuera. En mi mente, la probabilidad era 1 entre 1000, de acuerdo al momento en el que estábamos, y no por qué no te deseáramos, sino porque nuestro plan era buscarte unos cuantos meses después. Pero bien dice el dicho cuando te toca, aunque te quites y así fue tu caso. Contra todas las probabilidades, Dios decidió mandarte en el momento que él así lo quisiera, la razón sólo él la sabe, pero el mensaje que nos deja es que tú estabas destinado a venir al mundo siendo un guerrero desde el momento de la concepción, libraste obstáculos hasta conseguir tu cometido, y por ende, te convertiste en nuestra máxima ilusión. Esa noche fue la más triste de nuestras vidas; lloré lo que en años no había llorado y le pedí respuestas a Dios de lo que mi mente no alcanzaba a comprender y mi corazón no terminaba de aceptar. Al mismo tiempo, le pedí mucho por ti en mis oraciones. Milagrosamente, al otro día las cosas cambiaron, los estudios mostraban un embarazo muy sano, libre de cualquier riesgo que afectara tu desarrollo; Dios escuchó nuestras plegarias y nos seguía mandando mensajes… José Luis seguía librando sus batallas y saliendo airoso de ellas. Tu objetivo estaba muy claro, debías venir a llenar nuestro hogar con bendiciones y muchos mensajes de perseverancia y convicción. Esas dos palabras te definen y serán tu estandarte ante la vida, verás… Y mira si los mensajes se han recibido y de qué manera. Tu padre, hombre recio, inconmovible y de carácter volátil, ha visto modificar su forma de ser hasta convertirse en un hombre sensible y, por momentos, tierno. Es difícil decirlo, pero ¿quién mejor que yo para confesarlo? Siento que estoy viviendo un proceso de sensibilización constante muy importante el cual llegará a su clímax con tu nacimiento debido a que ese día no sólo nacerás tú, yo también volveré a nacer y creceré codo a codo contigo. Ya entrado en confesiones, tengo mucho que revelarte. Mi mente vuela muy alto y sueño despierto con todas las cosas que juntos haremos; me imagino descubriendo mil juegos nuevos, llegar hasta donde nadie ha llegado, aprender lo que no se ha enseñado, explorar el mundo, brincar, correr, bailar, volar, reír, llorar… no dejar un momento de disfrutar. Tu mamá no lo sabe, pero desde el momento en que supimos la gran noticia de su embarazo, y conforme han ido pasando las semanas, mi sentimiento hacia ella ha ido evolucionando. Sí, ahora no sólo hay amor, ahora mi admiración y mi respeto por ella han llegado a lo más alto. Simplemente por saber que se preocupa tanto por ti, ver su rostro lleno de amor, sus ojos iluminados con un haz de luz lleno de ilusión… no hay duda, no hay mujer más bella que tu mamá.
El escrito lo dice todo, cada que lo leo vuelve a asomarse una lágrima. Colaboración de
Arturo López
|
| ¿Te gustaría que tus escritos aparezcan en Tu Breve Espacio? Te doy el crédito por tus colaboraciones. Haz click aquí También dime si deseas que ponga tu correo en tus colaboraciones o no. ¡Gracias! |