Para: Un gran amigo
De: Un gran amigo
La vida no se mide anotando puntos, como en un juego.
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por cómo
te aceptan los otros.
No se mide según los planes que tienes para el fin de semana o
por si te quedas en casa sólo.
No se mide según con quién sales, con quién solías
salir, ni por el número de personas con quienes has salido, ni
por si no has salido nunca con nadie.
No se mide por las personas que has besado.
No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la
marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.
No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa
que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te
gusta.
La vida, simplemente, no es nada de eso...
La vida se mide según a quién amas y según a quién
dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como
un arma.
Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o
hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que haces, porque los dices y a quién o
contra quién los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras a propósito.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo
lo cultivas y de cómo lo riegas.
Se trata de si usas la vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
Hacer un amigo es una gracia.
Tener un amigo es un don.
Conservar un amigo es una virtud.
Ser un amigo es un honor y un privilegio.
Colaboración de Felipe Rojas
México