pensamientos, reflexiones, autoestima y motivacion
reflexiones, pensamientos, poemas de amor, poemas romanticos, autoestima y cartas de amor
poemas de amor, poemas romanticos, cartas de amor, poemas tristes

Home   Pensamientos    Reflexiones   Poemas   Contacto

El primer médico Taino

 

En un batey de Borikén, en una aldea muy grande un día soleado y hermoso, nació un niño muy bronceado. Todos los aldeanos lo fueron a ver, pues fue el primer niño en nacer después de que una fuerte epidemia matara el sesenta por ciento de la población.

La esperanza renació en sus corazones y mientras el niño crecía el pasto reverdecía. Cada día se ponía más hermoso y su cuerpo brillaba mientras corría bajo el Sol. Le gustaba jugar con bueyes, careyes y observar los guaraguaos mientras volaban.

Le gustaba mecerse en las ramas de las ceibas, los guayacanes, árboles de caoba y ausubo. Los guabas lo asustaban al principio, pero luego los veía como compañeros de juego ya que abundaban en los alrededores de la aldea. Un día bajo un árbol de Ucar, encontró una jicotea. Estaba moribunda y él la cogió con cuidado y la trasladó a su bohío.

Le construyó un nido de pajas y la alimentó con hojas de caimito. Poco a poco la Jicotea fue cobrando fuerzas y cuando pudo andar le dio las gracias. El niño no comprendía lo que pasaba. Sólo sabía que podía oír la Jicotea hablarle. Pensó que se estaba volviendo loco.

La jicotea lo calmó y le explicó que él era un indio de raza taína muy especial y que los dioses le habían otorgado unos dones únicos y que con ellos, en el futuro él iba a salvar a su tribu de una desgracia.
Le pidió que prestara atención a la naturaleza y así como la había curado a ella algún día iba a poder hacerlo con sus hermanos taínos que quedaban de su tribu.

Le indicó que mezclando hojas y raíces de yagrumo, guayacán, ausubo y Ucar conseguía una especie de jugo natural que podía ser usado como medicamento. Lo probó en un guaraguao herido y éste sanó. Un día vino una tormenta y muchos enfermaron. El niño se acordó de la mezcla de raíces y hojas y la preparó. La dio a su tribu y así los salvó. Hicieron una gran fiesta en su honor y como el cacique había muerto, Ubatu su nombre, fue proclamado cacique.

El milagro de su poción sanadora llegó a oídos de otras tribus vecinas y se presentaban emisarios ante el nuevo cacique para que los ayudara con sus enfermos a lo cual el gustosamente acedia brindándoles su poción milagrosa, no sin antes enseñarles como prepararla para que así en un futuro ellos mismos lo hicieran.

Utabu, el primer médico taíno reino junto a su tribu por muchos años y cuando murió lo enterraron con todos los honores dándole gracias por todas las vidas que salvó. Médico taíno ese día una jicotea lloró.

 

Lo escribí para un proyecto de mi hija de quinto grado. Recibió buenas críticas de la facultad de maestros y de todo el que lo ha leído.

Colaboración de Tin
Puerto Rico

 

 


¿Te  gustaría  que  tus escritos aparezcan en Tu Breve Espacio? Te doy el crédito por tus colaboraciones. Haz click aquí

También dime si deseas que ponga tu correo en tus colaboraciones o no.

¡Gracias!