![]() |
![]() |
Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto Ex
Las heridas ya selladas por el tiempo no se hacían notar, tampoco brotaban lágrimas de mis ojos, pues ya estaban secos, mi corazón seguía inmóvil hasta este momento, te he vuelto a ver y ha sido un estruendo en mi inconsciente. Apareciste justo enfrente de mí, mi cuerpo pálido y frío recordaba el tuyo como si fuera parte de él, lo llamaba, lo seducía, lo envenenaba, mis ojos te extrañaban, quería verte desde el primer momento en que marchaste y mi corazón volvió a palpitar, reconoció desde un principio quien eras tú, sonó una vez, sentí que mi ropa se movía al compás de los latidos mi corazón volvió a moverse desaforadamente deseo tanto poder estar cerca de ti que parecía salir de mi boca. Pero había algo en mí que no te quería, te odiaba, te detestaba. Mi cabeza, era ella quien repelía contra ti, me hacia pensar de una forma inhumana, mi mente no quería ni un lazo contigo, de pronto un flash de imágenes inundaron mi consciente, recordé muchas cosas que pasamos juntos, veía imágenes hermosas de nuestros pasatiempos, veía los días importantes que pasamos juntos, veía regalos, fotos, caricias, recuerdo, de pronto un rayo de oscuridad manchó aquel lindo pensamiento y lo cubrió con amargura, lo cubrió con los hechos que acabaron con nuestro amor, recordé el porqué no estábamos juntos, lo que tú hiciste, el daño que causaste, recordé por qué mi cabeza no te quería, note porque en verdad ahora te odio. Me saludaste, muy alegre, yo no sabía que contestar, me preguntaste ¿Estas bien?, Si- respondí, con una voz de ultra tumba, una voz que no era mía, respondí porque tenía que responder, respondí sin pensarlo. Estaba lleno de rencores contra ti, mi mente estaba bloqueada con la ira, pero mi cuerpo actuaba como un imán, se sentía atraído, seguía tratando de mantenerme en forma para no quebrarme en mil pedazos, me sentía horrible, no sabía que hacer mucho menos que decir, estaba en shock. En ese momento me dijiste - ¿Me gustaría hablar contigo, podemos ir a tomar un café por acá cerca?- No lo podía creer, me estabas invitando a conversar después de tanto tiempo, después de todo lo que había pasado, me estaban invitando a recordar y a morir emocionalmente de nuevo, no podía llegar y actuar tenía que hacer algo pronto, comencé a ver mis alternativas, salir corriendo, decir lo mucho que te odio, acepta la invitación. No sabía que hacer, una vez más me preguntaste ¿Estas bien?- Me comencé a mover, mi cuerpo caminaba por inercia junto al tuyo, me guiaste hacia una plaza, enfrente había unos bares, un restaurante, y un café con unas mesas afuera. Llegamos, elegiste una mesa, la más apartada del lugar, te sentaste, imite tus movimientos, aún había esa guerra entre mi cabeza y mi cuerpo, no podía pensar, no podía sentir, mi cuerpo actuaba por si sólo, mi mente estaba envenenándome de tanto odio. He vuelto.- Me dijiste, Ya lo note.- Respondí, una vez más no sabía lo que hacia, ¿era mi inconsciente el que actuaba ahora? Que pasaba conmigo porque me auto maltrataba de esta forma. He vuelto porque quiero reencontrarme con lo que perdí, antes de que llegué el final.- dijiste con mucha cautela, y una especie de amargura en tus palabras. Que dices.- mi mente comenzaba a procesar las últimas palabras que emitieron tus labios, “antes de que llegué el final” aquellas palabras pasaban como aviones una y otra vez, por mi cabeza, no lograba entender a que se refería, en ese momento el dolor de cabeza que me acongojaba dejó de existir, ahora mi mente y cuerpo deseaban información tuya, sentía algo extraño, algo malo estaba por suceder y no me daba cuenta. –Vine porque tengo cosas que arreglar, porque he dejado atrás todo, he perdido tanta gente, y quiero recuperarla, vine aquí para verte, es a ti a quien quiero y busco aquí.- Me dijiste con tanto orgullo. Una broma, pensé, esto es simplemente una broma, no podía permitir lo que estaba pasando tenía que salir de este lugar, pero ahora mi mente y cuerpo actuaban unidos por si solos, no dejaban que yo saliera corriendo, que tenía que hacer en este momento, no quería escuchar ni una más de tus palabras, no quería amargarme la existencia otra vez, no tenía otra alternativa que quedarme. no comprendo, por qué vienes ahora después de tanto tiempo, si piensas que volveré contigo estás muy equivocada, no caeré en tus juegos de nuevo, no lo are, así que puedes irte, pierdes tu tiempo conmigo.- Hablaba y hablaba, no podía creer lo que me sucedía, el cuerpo actuaba por si sólo, no hacia caso a mi cerebro.- No sabes lo que dices.- Respondió. – estoy enferma, no me queda mucho tiempo de vida, tienes que escucharme, por favor.- No lo sé, debe ser muy poco, unas semanas casi un mes, la verdad es que es relativo.- hablaste con angustia.- Tomé la tarjeta y me retiré, no sabía que pensar lo que quería era dormir y dormir y quizás no despertar. Caminé, llegué a mi casa, no sentía no pensaba, simplemente actuaba, vi mi cuarto, lo cerré, cerré las cortinas, apague las luces, caí en la cama, no desperté. Te morías, te irías, no estarías más junto a mí, tenía que perdonarte, tenía que demostrarte que aún sigo queriéndote, pero que sigo dañado, puedo hacer un sacrificio, sé que lo puedo hacer, lo haría mil veces por ti, tenía que hacer algo, no podía dejar pasar esta oportunidad de hacerte feliz en este mundo el reto de vida que te queda. Salté de mi cama, Salí corriendo caminaba buscando la dirección correcta, corrí y corrí para poder reencontrarme contigo, decirte lo que he sufrido, preguntarte lo que ha sucedido, decir que no me importa el pasado, decirte tantas cosas. Localice la calle que buscaba, Llegué a una casona, no había nadie fuera de esta, entre, pregunté si había alguien ahí, nadie respondió… Parecía estar sólo, fui al mostrador la dueña de la pensión no estaba, había una nota, decía, “habitación 06” junto a eso decía tu nombre, caminé por aquella casa muy despacio, no sabía que pudiera ocurrir, caminé y enfrente de un pasillo estaba la puerta número 6, caminé por aquel pasillo oscuro y tenebroso, toque la puerta, había mucho silencio, toque más fuerte esta vez, guite tu nombre, no me respondiste, ¡que diablos está pasando! me pregunté, toque la manilla, estaba abierta, abrí la puerta muy despacio, enfrente había una cama, con alguien ahí, pensé que estarías durmiendo, felizmente corrí a tu lecho me acosté junto a ti y sople tu rostro. Hola.-
Colaboración de
Sensitivo
|
| ¿Te gustaría que tus escritos aparezcan en Tu Breve Espacio? Te doy el crédito por tus colaboraciones. Haz click aquí También dime si deseas que ponga tu correo en tus colaboraciones o no. ¡Gracias! |