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Home Pensamientos Reflexiones Poemas Contacto El fin
" [...] Era una noche fría de estío, las calles permanecían desiertas, prácticamente, deshabitadas. Entonces, la aldea parecía desamparada, sin el menor asomo posible de vida existente. El sigilo nocturno, con un tono de angustia melancólica, transfiguraba las largas calles en inmensos tubos, cuyo horizonte estaba perdido, distorsionado en el sombrío aire, como si se tratase de algún estrafalario artilugio creado por el nuevo siglo. En la lejanía, se podía contemplar como se difuminaba a la perfecta natura un hermoso jardín, donde, en un banco, permanecía sentada una recóndita muchacha. Ella era joven, vestida de negro con una tez suave, dócil y macilenta, de instinto pueril, sus ojos estaban hundidos en un mar de lágrimas cándidas naufragadas a medio camino. A posteriori, apareció un hombre que la abrazó tiernamente y con mucho tacto y dulzura, sus corpulentos brazos se derritieron al rozar su piel, conmoviéndola y mostrando una inquietud por su deplorable estado. Mientras las nubes desvestían a la luna, profanándola y dejándola desnuda, la hermosa pareja se alzó dirigiéndose al puerto. El hombre tenia que conducir a su fiel amante a un paraje seguro. Eran tiempos arduos donde un posible regreso era totalmente irrealizable. La pareja se miró fijamente a los ojos: con una simple mirada se lo contaron todo. Los fulgentes ojos, como estrellas retratadas al mar, ocultaban una fuerte pasión, como una llama contenida dentro una chimenea, aprisionada sin poder estallar, aguardó. El hombre tomó la dulce mano a la muchacha y la dirigió hacia una especie de embarcación, donde gobernaba la pesadumbre y la frialdad. La muchacha, sigilosa, contempló detenidamente como se alejaba de su patria, se iba mar a dentro, enfrentándose a un futuro o un quizás ignoto para ella. El silencio era mas profundo, la lobreguez la rodeaba. El hombre, mientras iban avanzando a su incógnito y remoto destino, se iba consumiendo como cualquier cirio en medio de una ventisca. La muchacha se quedó sola en la tenebrosidad y la soledad, todo un mundo de confusión. In situ, la muchacha reflexionó y abrió los ojos a una verídica realidad: Su muerte había llegado... "
Colaboración de Laura
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